Terriblemente enamorada, la Tierra se estremeció en su punto mas ardiente. Y lanzó sus brazos sobre su esbelto enamorado, brazos de agua que inundaron un instante las riberas de su cuerpo y dejaron las marcas de un amor de cientos de años. Su corazón atómico explotó al sentir tanto calor, calor desatado por el agua, agua desatada por amor.
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