Se que aún no logras percibir vida en mi ser. Que el sol me hace parecer reseco y en las noches te parezco frío como cadáver, que abrazas una mata de zacate. Que mi tacto te parece de nopal, incluso mis labios te dejan gusto de tuna. Que como desierto y que transpiro arena, que el alma se me cubrió de espinas y mis ojos te parecen las últimas dos gotas del rocío de la mañana.
¿Es acaso que no notas mi escencia de liebre y mi espíritu cimarrón? ¿Mi voluntad de tortuga? ¿No te dicen algo los insectos en mi vientre? Sabes que mis neuronas son nidos para toda clase de rapaces aves. Además los lagartos me dan vida con su recorrerme diario. Tengo un escorpión en medio del pecho y una serpiente anida entre mis piernas.